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Embutidos ricos en proteínas: El gran aliado de los deportistas

Las proteínas son uno de los nutrientes que más atención reciben entre quienes practican deporte, especialmente cuando el objetivo es ganar masa muscular, conservarla o mejorar la composición corporal. Huevos, carnes, pescados, lácteos y legumbres son algunas de las fuentes más habituales, pero ¿qué ocurre con los embutidos y otros productos cárnicos curados?

La respuesta depende mucho del producto. No todos los embutidos tienen la misma composición ni la misma proporción de carne y grasa. Sin embargo, determinados productos como la cecina, el lomo curado, el jamón o el lacón pueden ser una forma sencilla y sabrosa de incorporar proteínas a tu dieta.

Además de su aporte nutricional, tienen otra ventaja práctica: son alimentos fáciles de preparar, de combinar y, en muchos casos, de consumir sin necesidad de cocinar.

¿Quieres saber qué embutidos y productos cárnicos pueden resultar más interesantes para una dieta rica en proteínas? Te lo contamos.

¿Por qué son importantes las proteínas para ganar masa muscular?

Las proteínas desempeñan numerosas funciones en nuestro organismo y tienen un papel especialmente relevante en el mantenimiento de los tejidos.

En el ámbito deportivo cobran todavía más protagonismo. El entrenamiento de fuerza genera un estímulo sobre el músculo y una alimentación que aporte suficiente proteína proporciona los aminoácidos necesarios para sus procesos de mantenimiento y crecimiento.

Las proteínas contribuyen al aumento y al mantenimiento de la masa muscular, pero esto no quiere decir que comer más proteína produzca músculo automáticamente. Para ganar masa muscular es necesario combinar un entrenamiento adecuado, una alimentación completa, suficiente energía y descanso.

Lo importante, por tanto, no es consumir proteína de forma indiscriminada, sino incorporar buenas fuentes de este nutriente dentro de la alimentación diaria.

La curación: la clave para aumentar la proporción de proteínas

Una de las razones por las que productos como la cecina, el jamón o el lomo presentan una elevada cantidad de proteína por cada 100 gramos está en su proceso de curación.

Mientras curan, las piezas van perdiendo agua de forma progresiva. Es lo que conocemos como merma: el producto pesa menos, pero conserva buena parte de los nutrientes presentes en la carne. Como consecuencia, la proteína queda más concentrada en el producto final.

Por poner un ejemplo sencillo, un lomo fresco puede contener alrededor de 20-22 g de proteína por cada 100 g. Tras varios meses de curación y la consiguiente pérdida de agua, un lomo curado puede superar ampliamente los 35 g de proteína por cada 100 g, aunque la cifra concreta dependerá de cada producto y de su grado de curación.

Por eso, una pieza curada puede presentar una proporción de proteína considerablemente mayor que la carne fresca de la que procede, especialmente en productos elaborados con una alta proporción de magro.

¿Qué significa que un alimento tenga un alto contenido de proteínas?

No se trata simplemente de una expresión comercial.

La normativa europea establece que un alimento puede utilizar la declaración “alto contenido de proteínas” cuando al menos un 20 % de su valor energético procede de las proteínas. Para considerarse simplemente “fuente de proteínas”, ese porcentaje debe alcanzar al menos el 12 %.

Por eso, cuando compares diferentes productos, la etiqueta nutricional puede darte mucha información.

Más allá de las calorías totales, merece la pena observar principalmente:

Dos productos aparentemente muy similares pueden tener perfiles nutricionales bastante diferentes dependiendo de la materia prima y de su forma de elaboración.

Los mejores embutidos ricos en proteínas y cuantos gramos de proteína tienen por cada 100g

Lacón braseado

Dentro de la enorme variedad de derivados cárnicos que existen, hay algunos especialmente interesantes cuando buscamos aumentar la presencia de proteínas en nuestra alimentación.

Cecina: proteína concentrada gracias a una larga curación

La cecina es uno de los productos más interesantes de esta lista.

41g DE PROTEINAS POR CADA 100g DE CECINA

Se elabora a partir de piezas de vacuno que pasan por un proceso de salazón, secado y maduración. Durante la curación la carne va perdiendo agua progresivamente, concentrándose muchos de los nutrientes presentes en la materia prima.

Es precisamente esta característica la que convierte a los alimentos curados en productos con una elevada densidad nutricional.

La cecina tiene además una ventaja muy práctica para quienes entrenan: se puede consumir directamente o combinar fácilmente con multitud de alimentos.

Lomo curado: Buena proporción de proteína y grasa

A diferencia de otros embutidos elaborados a partir de una mezcla de carne y grasa, el lomo embuchado parte de una pieza completa de carne. Posteriormente se adoba, se embucha y se deja curar.

32g DE PROTEINAS POR CADA 100g DE LOMO

Esto hace que sea un producto especialmente atractivo para quienes buscan alimentos ricos en proteína de origen animal y quieren priorizar productos elaborados principalmente a partir de carne.

Además, como ocurre con la cecina, es muy sencillo de incorporar a la alimentación diaria.

Nuestro lomo curado casero, se adoba con pimentón y orégano, se embucha en tripa y se deja curar lentamente en frío durante aproximadamente seis meses.

El resultado son piezas de gran calibre, con un sabor intenso que permiten disfrutar del producto en cantidades moderadas.

Jamón curado: un clásico rico en proteínas

El jamón es probablemente uno de los alimentos españoles ricos en proteínas más conocidos.

39g DE PROTEINAS POR CADA 100g DE JAMÓN

Durante su proceso de curación pierde progresivamente agua, concentrando sus nutrientes. Por eso puede alcanzar cantidades elevadas de proteína por cada 100 gramos de producto.

Es además tremendamente versátil.

Unas lonchas de jamón pueden formar parte de un desayuno, acompañar una tostada, añadirse a una ensalada o convertirse en una opción rápida cuando queremos incorporar una fuente de proteínas a una comida.

Lacón braseado: Una alternativa más natural al jamón cocido.

El lacón braseado ofrece un perfil diferente al de los productos curados anteriores.

20g DE PROTEINAS POR CADA 100g DE LACÓN

Se trata de un producto cocido que conserva una textura jugosa y que puede emplearse tanto frío como caliente, lo que abre muchas posibilidades en cocina.

Puede utilizarse en tostadas, ensaladas, platos combinados o como ingrediente principal acompañado de verduras, u otros alimentos.

Para una persona físicamente activa tiene además una ventaja evidente: permite añadir una fuente de proteína a una comida prácticamente sin preparación.

¿Qué embutido incluir en una dieta proteica?

La elección dependerá del resto de la dieta, del momento del día, de las necesidades energéticas y, por supuesto, de las preferencias personales.

La cecina y el lomo resultan especialmente cómodos cuando buscamos pequeñas raciones con una elevada presencia de carne y una gran intensidad de sabor.

El jamón ofrece una enorme versatilidad y funciona prácticamente en cualquier momento del día.

El lacón braseado, por su parte, es muy fácil de utilizar como ingrediente principal de una comida y permite preparar platos completos de forma rápida.

Una alimentación rica en proteínas tampoco tiene por qué convertirse en una sucesión de pechugas de pollo, huevos y batidos. Existe una enorme variedad de alimentos que permite alcanzar nuestros objetivos nutricionales disfrutando al mismo tiempo de lo que comemos.

La Saciedad: Clave para mantener el control en tu dieta

Uno de los grandes retos al seguir una alimentación planificada es controlar el hambre entre comidas. En este sentido, los alimentos ricos en proteínas resultan especialmente interesantes por su capacidad para generar una mayor sensación de saciedad.

Una comida saciante puede ayudar a llegar con menos hambre a la siguiente ingesta y reducir el picoteo entre horas, facilitando mantener una alimentación más ordenada.

Este efecto puede ser especialmente interesante en el desayuno. Incorporar alimentos ricos en proteínas como cecina, lomo, jamón o lacón, junto con otros alimentos que completen la comida, puede ayudar a mantener la sensación de plenitud durante más tiempo y facilitar llegar hasta la comida sin necesidad de comer entre medias.

Elegir alimentos nutritivos y saciantes como el embutidos, puede ser una buena estrategia para controlar mejor el apetito a lo largo del día.

Ideas y recetas para incorporar embutidos ricos en proteínas a una dieta deportiva

La forma más sencilla —y probablemente la mejor para apreciar el producto— es consumir cecina, lomo o jamón solos, cortados finamente, controlando fácilmente la cantidad y sin necesidad de añadir otros ingredientes.

Pero también pueden ser la base de platos sencillos y ricos en proteínas:

Tortilla o revuelto con lacón

Combinar huevos o claras con lacón braseado permite preparar un desayuno o una cena con un aporte elevado de proteínas. Puede completarse con espinacas, champiñones o espárragos para conseguir un plato más completo y saciante.

Ensalada de cecina, tomate y queso fresco

La cecina funciona especialmente bien con tomate, hojas verdes y queso fresco. Una combinación sencilla, con buen aporte proteico y fácil de adaptar en cantidad según las necesidades de cada dieta.

Lacón braseado con verduras

El lacón braseado acompañado de verduras a la plancha o asadas es una opción especialmente interesante para una comida o cena: proteína como elemento principal, una buena cantidad de vegetales y una preparación sencilla.

Los embutidos de La Encina y la calidad «extra»

No todos los embutidos tienen la misma composición. En España, la denominación “Extra” está regulada y, en determinados embutidos, exige cumplir unos parámetros de composición directamente relacionados con la proporción de proteinas.

Por ejemplo, para que un chorizo o salchichón pueda clasificarse como Extra, la normativa establece, sobre sustancia seca, un mínimo del 30 % de proteína total y un máximo del 57 % de grasa.

En resumen, una calidad extra implica: una mayor proporción de proteína y un menor margen de grasa en la composición.

En Embutidos La Encina apostamos precisamente por este tipo de producto, seleccionando materias primas de calidad, trabajando con altos porcentajes de magro y cuidando especialmente la grasa que incorporamos a nuestras recetas.

A esto se suma nuestro otro gran ingrediente: el tiempo. Curaciones largas y lentas en el clima frío y seco de Los Ancares permiten que nuestros embutidos pierdan agua progresivamente, concentren sus nutrientes y desarrollen el sabor, aroma y textura que buscamos.

Porque cuando hablamos de un buen embutido, la cantidad de proteína importa, pero también de dónde procede y cómo se ha elaborado. 

Recuerda que cuidar lo que comes no está reñido con disfrutar de cada bocado.

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